Reseña Histórica

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La presencia humana en la zona de las lagunas ha sido datada por Mariano Gambier. Hay testimonios que datan de hace 8.500 AC sobre las cercanías de una gran laguna que ya no existe. Desde entonces, distintos grupos humanos – cuyos nombres residen en el silencio de la historia – han vivido en esta zona del territorio sanjuanino. Uno esos grupos, de los que también se tienen indicios por las crónicas de los primeros europeos que invadieron estos valles, son los Huarpes. Estos hablaban dos lenguas distintas, aunque hermanadas: el Allentiak y el Milcayac. Vivian repartidos en los valles donde actualmente se emplazan las ciudades de San Juan y Mendoza. Muchos de ellos vivían en las Lagunas de Huanacache, dónde las actividades comunitarias y productivas se encontraban asociadas a los ritmos de las aguas y a sus recursos.

Con la llegada de los europeos y la instalación de la colonia, la autonomía cultural y política de los pueblos originarios cuyanos fue profundamente modificada. En la zona de las lagunas se produjeron intensos procesos de resistencia, ya que las mismas fueron usadas por indígenas, esclavos y forajidos como zona de refugio y exilio. Esto sucedió debido a la gran dificultad que las características naturales de la zona lagunar impusieron a la instalación del poder colonial y eclesiástico.

Bien entrada la República, las lagunas seguían siendo un espacio de marginación respecto a los poderes emergentes. Los estados provinciales tenían poca o ninguna influencia en su población y territorio. El dominio sobre la región llegó asociado a un doble proceso: la recolonización del territorio a través del desarrollo de la vitivinicultura como nuevo patrón productivo, la que demando un uso intensivo de las aguas de los ríos que anteriormente llenaban las lagunas. La disminución del caudal tuvo profundos efectos sobre las comunidades humanas de las lagunas, propiciando el segundo mecanismo de dominación. Este último fue representado por la llegada de las políticas estatales a la zona impulsadas por el lencinismo mendocino y el cantonismo en San Juan. Dicho proceso fue denominado como populismo cuyano por el historiador Diego Escolar.

La zona de las lagunas representa un espacio de gran valor histórico, arqueológico y cultural. Incluso en la actualidad, su territorio posee una importante diversidad cultural que se expresa a través de la población, la que se identifica como Huarpe.